Por: Daniela Puerta

Midrand, South Africa

En la educación, parte del proceso de aprendizaje es valorar y evaluar a los estudiantes: esa es la herramienta tradicional usada para medir los resultados de lo que se ha enseñado. De esta forma, la mayoría de los alumnos y profesores estaban acostumbrados a una calificación tradicional, hecha con lápiz y papel, y que se marcaba con un número o una letra y, en algunos casos, con una cara feliz o triste. Afortunadamente, las cosas han cambiado para mejor.

Hoy, las calificaciones en línea se han convertido en un instrumento innovador que beneficia a estudiantes y maestros. Lelanie Judeel, Coordinadora de Desarrollo Académico del Independent Institute of Education (IIE) Varsity College (VC) y Psicóloga de Investigación de la Universidad de Sudáfrica, es una experta que ha analizado y probado ampliamente que esta forma de evaluar facilitará la vida a todos aquellos involucrados en el proceso. Ella comenzó a usar Blackboard Learn en 2014, y en el año 2015 el IIE Varsity College se asoció con la plataforma para crear VC Learn, un sistema que ahora es utilizado para calificar 12.000 alumnos en sus 8 campus universitarios.

Todo empezó con el estudio de caso que ella hizo como parte de su práctica de Psicología, y cuyo objetivo era el uso de la calificación en línea como herramienta de enseñanza formativa. Los resultados fueron claros y pueden resumirse en 7 puntos:

1. Mejora la eficiencia en calificaciones. Los Grading Feedback Forms (Formularios de Revisión de Calificación) proporcionan una estructura clara y uniforme y las expectativas se establecen de manera explícita.

2. Mejora la calidad de la calificación. Ello se logra gracias a comentarios formativos que se pueden agregar rápidamente en línea, según el caso, sin necesidad de tener que escribir individualmente las observaciones para cada alumno.

3. Ayuda a la reflexión tanto para estudiantes como para profesores. Identifica las fortalezas y debilidades individuales y grupales que pueden utilizarse para guiar el aprendizaje y la enseñanza.

4. Proyecta para el futuro. Su estrategia de retroalimentación dirigida, prepara a los estudiantes para evaluaciones futuras porque explica errores en un entorno no conflictivo.

5. Economiza tiempo. Ventajas como la función de cálculo automático y la de comentarios formativos de alta calidad, ahorran tiempo y propician la retroalimentación.

6. Complementa el ‘feedback’. Al reducir el tiempo necesario para calificar –luego del que el profesor aprende a usar la herramienta–, se logra una retroalimentación individual más completa para los estudiantes.

7. Focaliza el objetivo. Los formularios de comentarios diseñados dentro de las herramientas de calificaciones, apoyan el aprendizaje y la instrucción haciendo explícitas las expectativas, el propósito de la tarea y los criterios de enseñanza.

Lelanie Judeel explica, sin embargo, que las calificaciones en línea, en sí, no son automáticamente una herramienta de enseñanza formativa. “Mi proyecto requería una mezcla de tres elementos interrelacionados. En primer lugar, un sistema de gestión del aprendizaje como Blackboard Learn, que permite que las tareas sean presentadas electrónicamente. El segundo elemento es una herramienta que podría albergar los comentarios como las notas de calificación de Blackboard Learn o una herramienta diseñada por alguna institución como la de ‘calificación en pantalla’ usada en la Universidad de Sudáfrica. El tercer aspecto eran los comentarios formativos predefinidos”, señala.

Lo que hace que este tipo de calificación difiera de la tradicional es que las Grading Feedback Forms utilizadas por Judeel no están diseñadas para ayudar a los profesores a evaluar el contenido de la asignación, sino centrados en los estudiantes porque contienen descripciones cualitativas de sus criterios de desempeño. Específicamente, los formularios que ella desarrolló para la calificación incluyen 3 elementos esenciales en cada evaluación:

Alimentación: Encontrar el propósito de lo que está haciendo y hacia dónde va

Comentarios: Analice lo que funcionó y lo que no

Avance: Mire hacia el futuro y lo que puede hacer a continuación.

Esto significa que, ahora, la evaluación no se mide en el contexto tradicional de ‘bien’ o ‘mal’, sino que valora el desarrollo de habilidades meritorias en una escala

progresiva de acuerdo con lo que se esperaba de la asignación. Lelanie Judeel formula metas de aprendizaje, determina la comprensión del estudiante, proporciona retroalimentación y, en última instancia, utiliza esta información para alinear la educación futura con el rendimiento actual de los alumnos.

No obstante, los inconvenientes que presentan las calificaciones tradicionales en lápiz y papel pueden trasladarse fácilmente a las digitales. La diferencia está en la solución dada a dichos obstáculos. Investigar, por ejemplo, un posible caso de plagio es un proceso incansable si se hace de forma manual. En cambio, si se lleva a cabo en línea, es posible utilizar algún sistema integrado de verificación de plagio como SafeAssign, que identifica automáticamente la fuente de donde el estudiante obtuvo la información plagiada. La eficiencia del sistema hace entonces que los alumnos lo piensen dos veces y tengan cuidado con las fuentes a las que acuden para su trabajo.

Otro aspecto digno de tener en cuenta con este método es la atención prestada a los estudiantes antes, durante y después de entregar su trabajo. La calificación en línea se utiliza como un sistema de apoyo para cada aprendiz, lo que refuerza la educación personalizada. Y en el caso de Varsity College, esta plataforma mejora aún más la capacidad de los profesores para conocer los intereses y opiniones de sus escolares. Los resultados lo dicen todo: la institución tiene una tasa de deserción de 17%, cifra que contrasta con el promedio nacional en este campo en Sudáfrica, que es del 30%.

Parte de la evolución de generar las calificaciones de la manera tradicional a una ‘online’ es, además, adaptarse a un nuevo ambiente de trabajo. Antes, los profesores debían utilizar lápiz y papel para calificar grandes paquetes de tareas, ir al campus para recogerlas y llevarlas consigo, y dedicarle mucho tiempo al proceso de calificación. Aunque amoldarse a una nueva forma de hacer las cosas puede ser difícil, se demostró –gracias al estudio de caso de Lelanie Judeel– que una vez que los profesores llegan a entender y utilizar la herramienta con frecuencia, toma el mismo o menos tiempo para poner las notas a una tarea.

La Universidad de Sudáfrica (UNISA) es un gran ejemplo de adaptación a este nuevo proceso. La institución se benefició del atributo que tiene Blackboard Learn de poder utilizarse con herramientas de calificación diseñadas específicamente para esta labor, y crearon una solución para sus problemas de conexión a Internet. “La de Sudáfrica está clasificada como la 90ª velocidad de conexión más rápida del mundo, así que, en la práctica, mientras se carga un video de YouTube el usuario puede presionar la flecha hacia abajo y jugar un juego de Snake antes de que se cargue. Y eso que, según los datos publicados en 2016, el costo mensual promedio

de la banda ancha en Sudáfrica es más de 10 veces mayor que en el Reino Unido”, advierte Lelanie.

Pero con su herramienta, los profesores universitarios pueden calificar en la pantalla donde quiera que estén y, luego, cuando tienen buen acceso a Internet, pueden subir las tareas y calificarlas, demostrando que hacerlo en línea, sin duda, facilita la vida.

*Lelanie Judeel, Coordinadora de Desarrollo Académico del IIE Varsity College, Sudáfrica.

*Fotos por: AFP  John Wessels