Por: Gabriella Restrepo

Buenos Aires, Argentina

“La tecnología por sí misma no resuelve nada. En la medida que uno crea que con solo incorporarla, está mejorando la educación, se equivoca”, Uriel Cukierman.

Uriel Cukierman es un apasionado por la educación y la tecnología. Argentino y profesor desde hace 35 años, por eso, su mayor preocupación ha sido que la calidad y el nivel de la educación, en particular la de la ingeniería, sea cada vez mejor.

Es ingeniero electrónico egresado de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Argentina; especialista en sistemas de información y magíster en tecnologías de la información de la Universidad Politécnica de Madrid. Actualmente está realizando su tesis doctoral en ciencias de la educación en la Universidad de Buenos Aires.

Fue Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Palermo, Secretario de Tecnologías de la Información y la Comunicación en la UTN, entre otros cargos que lo convierten hoy en el presidente ad honorem de la International Federation of Engineering Education Societies, organización que trabaja para promover la formación de ingeniería de alta calidad en todo el mundo.

Ha realizado y dictado cursos y capacitaciones en Argentina y el exterior. Se han publicado trabajos de su autoría en diversos medios y en publicaciones científicas dirigidas a colegas, docentes o investigadores pues como es habitual en el mundo académico, la idea es compartir esos conocimientos que cada uno va generando y alcanzando. Tiene tres libros, cinco capítulos de libros y más de cuarenta papers.

Suele usar y proponer una fórmula para todo lo que hace en su vida; la llama la receta de las 3P:  Pasión, Paciencia y Perseverancia. La pasión por hacer lo que a uno le gusta; y lo que uno siente, la paciencia para saber esperar esas cosas que deseamos o esperar el momento apropiado para que las cosas sucedan y la perseverancia para seguir insistiendo cuando las cosas no salen.

La tecnología por sí misma no resuelve nada. En la medida que uno crea que con solo incorporarla, está mejorando la educación, se equivoca.

Esta receta le ha servido para tener una trayectoria envidiable en el mundo académico y por eso, intentar enumerar su experiencia es una tarea casi imposible. Sin embargo, dedicarse a la tecnología educativa se convirtió en una  forma de unir sus dos pasiones: la academia y la ingeniería.

Actualmente, Uriel ostenta cinco cargos:

  • Director – Centro de Investigación e Innovación Educativa (CIIE) @ UTN – FRBA
  • Profesor investigador – University of New Mexico (UNM)
  • Presidente – International Federation of Engineering Education Societies
  • Profesor – Universidad Tecnológica Nacional
  • Miembro del Comité Ejecutivo – Global Engineering Deans Council

E-learning

Su experiencia con el e-learning, se desarrolla principalmente en la Universidad Tecnológica Nacional en Argentina, donde dirige el Centro de Investigación e Innovación Educativa. Allí ha desarrollado experiencias con diferentes recursos tecnológicos e, incluso, se aventuraron a crear un LMS propio y hoy en día también utilizan plataformas de software abierto como Moodle.

A lo largo de los 15 años que lleva trabajando con tecnologías del aprendizaje, Uriel rescata que lo más significativo que ha aprendido es que la tecnología es un recurso muy valioso, siempre y cuando sea utilizado de la forma apropiada y donde tenga un objetivo específico. Utilizar tecnología porque sí o simplemente por una cuestión de modernidad puede hacer que los resultados sean peores que si no se utilizara. “Lo más importante es la propuesta educativa que se va a desarrollar. Se debe conocer qué rol cumplirá la tecnología dentro de esa propuesta. Si se utiliza la tecnología, tiene que hacerse de una manera planificada y con un objetivo claro”.

Por otra parte, gracias a su trabajo ha podido colaborar con otras instituciones y culturas en el ámbito de la tecnología educativa. No siempre ha sido fácil pues ha tenido que interactuar con personas y lugares muy diferentes, donde situaciones tan comunes como la comida o la forma en la que se relacionan hombres y mujeres generan choques. Pero es ahí donde entra un factor importante no solo para la educación en las aulas sino para la vida: el respeto al otro. Para Uriel, el mayor desafió es entender que es necesario un nivel de respeto aun cuando uno no entienda las costumbres de otros. Es importante respetarse mutuamente y entender que a pesar de haber diferencias se pueden tener excelentes relaciones y trabajar por un objetivo común.

… Y los cambios en la educación

En ocasiones la evolución en los ámbitos educativos ha sido un proceso lento, no por la incorporación de tecnologías, más bien porque para ver los resultados de cualquier cambio, se deben esperar años. Por ejemplo, “supongamos que se introducen reformas en el primer año de una carrera universitaria pero para ver los frutos propagados, hay que esperar 4 o 5 años a que se gradúe esa cohorte”.

Por otro lado y “paradójicamente,  la educación es uno de los medios en donde hay más resistencia al cambio. Las universidades siguen utilizando metodologías y estructuras iguales a como se hacían hace 100 o 200 años”. La forma  en la que el aula está configurada, en la que se dictan las clases, la forma en la que se preparan los materiales no han evolucionado. Por eso para Uriel es necesario introducir un cambio, no pensando únicamente en incorporar tecnología.

No es cambiar por cambiar, las transformaciones implican un trabajo extra y utilizar la tecnología porque sí o simplemente por una cuestión de modernidad puede hacer que los resultados sean aún peores que si no se utilizara. Se deben preparar nuevos materiales y desarrollar nuevas metodologías de aprendizaje, “cualquier cambio implica salir de la zona de confort y en general los docentes  y los seres humanos somos bastante proclives a mantenernos en esa zona en la cual hacemos siempre lo mismo”.

Una vida en equilibrio

“Me interesa vivir de lo que hago pero también saber en qué momentos decir no. A veces es difícil pero es importante cuando uno siente que hay exigencias exageradas”

Uriel Cukierman es un hombre con muchos cargos y responsabilidades y ha sido difícil tratar de mantener un balance entre su vida privada y el trabajo. Actualmente no le dedica mucho tiempo a sus hobbies: volar, jugar tenis y leer. Pero en sus vacaciones, siempre recurre a las biografías y los libros tipo ensayo, pero también le gustan autores como Pérez Reverte, Ken Robinson y Alvin Toffler.

Cada día es diferente pero con el acompañamiento de su familia y amigos logra equilibrar un poco esas situaciones en las que las necesidades de tiempo son altas y exigentes.

*Fotos por: AFP Javier Gonzalez