Las tecnologías en la accesibilidad son un factor clave para lograr la auténtica igualdad de condiciones entre los estudiantes con discapacidad y el resto de sus compañeros. Cuando cursaba estudios de pregrado tuve la oportunidad de inscribir una amplia gama de materias; algunas de ellas aprovechaban el potencial de la tecnología en la accesibilidad, otras no contaban con este tipo de tecnología, y algunas, prescindían de todo tipo de tecnología. Mi experiencia en clases y la nota final de esas materias demuestran que aquellos cursos que usaban tecnologías accesibles ofrecieron condiciones más justas y la oportunidad de aprender y participar dentro la misma experiencia educativa que los demás estudiantes.

Quisiera comenzar mencionando algunos antecedentes. Soy ciego y usuario de tecnologías asistivas para discapacidad visual. Además de lo anterior, me sirvo de un bastón blanco, una computadora portátil dotada de un programa de lectura de pantalla y de un teléfono iPhone que cuenta con una variedad de aplicaciones diseñadas para ciegos, incluyendo una de reconocimiento óptico de caracteres y de textos electrónicos de accesibilidad. De mis materias de pregrado, las que aprovechaban la tecnología a favor de la accesibilidad me permitieron poner en práctica estas herramientas (las que mejor se adaptaran) para acceder sin obstáculos a los contenidos de la materia.

Una de las primeras materias en las que me inscribí era sobre Gobierno. En esta clase no se empleaban medios tecnológicos, y los recursos incluían un libro de texto, algunas guías de estudio y las clases presenciales en sí. El formato ordinario del libro de consulta podía convertirse fácilmente a formato digital, a cuyo contenido podía acceder con el lector de pantalla en mi teléfono y mi portátil. Al mismo tiempo, podía participar en las discusiones en clase (eran lecciones magistrales simples) y acceder a las guías de estudio empleando el reconocimiento óptico de caracteres.

Aunque en este curso sobre Gobierno no se aprovechaba el potencial de las tecnologías para la accesibilidad, su contenido no creaba barreras en sí ni a partir de sí. Al servirme de las herramientas con las que estaba familiarizado y me sentía cómodo, tuve la oportunidad de acceder efectivamente al material y de participar en el curso y de esta manera pude obtener como nota final B+ en la que fue una de mis primeras materias en la universidad.

Algunos semestres después inscribí Iniciación a la Estadística, que es un curso obligatorio de mi especialidad. Esta clase encarna lo que significa un curso sin accesibilidad; todo el material, que incluía un libro de texto, calculadoras, contadores, las notas de curso, las pizarras acrílicas, los exámenes y las tareas, eran inaccesibles para mí. La única solución posible era buscar la ayuda de un tutor/lector/copista sin discapacidad para trabajar por períodos de más de 15 horas semanales, y de esta manera pude pasar el curso.

Las tecnologías en en la accesibilidad son un factor clave para lograr la auténtica igualdad de condiciones entre los estudiantes con discapacidad y el resto de sus compañeros.

Iniciación a la Estadística es un ejemplo del impacto que tiene en los estudiantes no contar con tecnologías accesibles. Usando tecnología sin accesibilidad se crean más barreras que las que habría si el curso no empleara ningún tipo de tecnología. Herramientas como los contadores y la plataforma de estadísticas en línea por lo general son recursos de gran valor para el resto de los estudiantes, pero en mi caso crearon impedimentos, incluidas tareas y actividades de laboratorio en grupo que resultaron muy incómodas de realizar. Si bien los instructores fueron amables en todo momento, no había mucho que pudieran hacer para que el contenido fuese más accesible para mí. Al final, la nota que obtuve en una de las materias más extenuantes que he cursado fue una simple B-.

Dos años más tarde, inscribí una de las últimas materias que cursé antes de graduarme, una Consultoría. Esta clase fue una de las primeras que cursé donde se explotaba a cabalidad el potencial de las tecnologías accesibles. El instructor usaba Moodlerooms para compartir el material de la materia y para aplicar los exámenes en formato electrónico. Además, se podía acceder al material multimedia del curso en YouTube, el cual podía revisar desde todos mis dispositivos electrónicos. También se uso el recurso Advance Forums, accesible para lectores de pantalla, para facilitar las discusiones en clase, y toda la tarea se entregaba de forma electrónica mediante la plataforma.

Esta materia de Consultoría demostró que emplear tecnologías accesibles puede poner a todos los estudiantes en verdadera igualdad de condiciones. Al ofrecer contenido electrónico por medio de una plataforma accesible, todos los inscritos en el curso tuvieron acceso a todo el material al mismo tiempo.

Las evaluaciones electrónicas usando tecnología accesible  (cuestionarios en Moodlerooms) fueron los primeros exámenes que presenté en la universidad sin recurrir a la asistencia del “Servicio de Apoyo para Estudiantes con Discapacidad”. Gracias al uso de tecnologías accesibles a lo largo de la materia fui capaz de alcanzar una A como nota final del curso.

El uso de estas tecnologías mejoró también la experiencia educativa para los estudiantes sin discapacidades, ya que podían acceder al material del curso desde sus dispositivos móviles, además de poder consultar sus notas electrónicamente y de evitar el manejo de papeles.

En la medida en que se desarrollan nuevas tecnologías para la accesibilidad y proliferan las tecnologías existentes, mejora en general la experiencia educativa de todos los estudiantes. Un ejemplo de ello son los avances en el soporte del lenguaje mathML, el cual permite a los usuarios ciegos y de baja visión acceder a contenidos de matemáticas mediante la magnificación, el dictado de voz y el Braille, en lugar de forzarlos a trabajar con lectores sin discapacidad o a pagar 10.000 dólares estadounidenses por textos de matemáticas en Braille. Los avances respecto al mathML aportan iguales beneficios a los usuarios no discapacitados, porque ofrecen una funcionalidad adicional y la posibilidad de ver procedimientos matemáticos en los dispositivos móviles.

En resumen, aprovechar el potencial que tienen las tecnologías accesibles les permite a las instituciones educativas ahorrar el tiempo y los costos que implican ciertas facilidades ineficaces; al mismo tiempo, los instructores pueden mejorar la experiencia educativa y llegar más y mejor a sus estudiantes. Finalmente, los estudiantes con discapacidad pueden, realmente, vivir la misma experiencia inclusiva que sus compañeros.

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*Aaron Page es Especialista en Accesibilidad en la plataforma de la Universidad de Montana UMOnline y en el Servicio de Tecnología en Accesibilidad de TI en la misma institución ubicada en Missoula, Montana. Recientemente, Aaron obtuvo su título de Licenciatura en Administración de Empresas con especialidad en Sistemas de Información para la Gestión de la Universidad de Montana.

*Foto por: AFP Tommy Martino