Por: Nicolás Peña

Con su producto Ally, Nicolaas Matthijs y el equipo de Fronteer, propenden por cursos con materiales más accesibles y crean conciencia en los instructores sobre la accesibilidad.

“Extremadamente rara”, así define Nicolaas Matthijs la posibilidad de reunir un grupo con la calidad de conocimiento y experiencia como el que dio origen, hace cerca de dos años, a la compañía Fronteer, una empresa dedicada a gestar productos y servicios de tecnología para la educación.

El equipo de cinco miembros reúne una serie de características que lo convierten en un verdadero dream team: experiencia de cerca de una década en instituciones como Cambridge, Berkeley o Georgia Tech, colaboraciones previas en el diseño y desarrollo de productos con equipos en los cinco continentes y reconocimiento en consultoría en tecnología educativa.  Irónicamente, lo más difícil al reunirse fue estar de acuerdo en un nombre que los identificara, luego de eso, “unirnos alrededor de una visión e identificar problemas por resolver y productos para crear ha sido realmente fácil y productivo”, menciona Matthijs.

Para él, esto último se ve reflejado a cabalidad con el surgimiento de Ally, un servicio de accesibilidad en contenidos para los cursos que se integra al sistema de gestión de aprendizaje. “La accesibilidad, especialmente en el contenido de los cursos, ha sido un problema importante en la educación. Es reconocido como tal por las instituciones pero requiere mucho trabajo manual y es frecuentemente ignorado por falta de buenas soluciones”, agrega al respecto.

Aliado para distintas necesidades

Foto AFP Chris Ratcliffe - Nicolaas Matthjis - Cambridge University's Queen's College (17)En vez de ser una plataforma separada a la cual debe acudir la gente, Ally se integra a los sistemas que se utilizan, sin interrumpir o cambiar el trabajo que se está desarrollando. En primer lugar, escanea todo el contenido del curso (documentos, presentaciones, imágenes, etc.) para identificar problemas de accesibilidad, lo cual da origen a un reporte que resulta de gran ayuda a la institución. Este feedback también se brinda a los educadores, ofreciendo asesoría inmediata para corregir aquellos problemas de accesibilidad presentes en el material del curso.

Sin embargo, su ventaja inmediata para los estudiantes consiste en los algoritmos de aprendizaje automático del producto (Machine Learning Algorithms) que extraen información para generar automáticamente una serie de formatos accesibles, como versiones epub, audio o en braille electrónico del contenido, algo que antes requería de una solicitud por parte del estudiante y tomaba, en el mejor de los casos, un par de días. Cabe aclarar, como reconoce Matthijs que “la meta de Ally no es crear nuevas tecnologías asistenciales, sino generar contenido que trabaje de forma acertada con las mismas”.

Un derecho y un deber

Para explicar el gran interés que el equipo de Fronteer ha puesto en la accesibilidad, Matthijs es contundente: “La educación es un derecho humano esencial y asegurarse que todos tengan acceso a ella es parte del mismo. Así que la accesibilidad no debe verse como algo opcional”.

De hecho, reconoce que la accesibilidad en los contenidos de un curso está estrechamente ligada a la calidad de los mismos, aun si esto ocurre de una forma más sutil. Elementos sencillos, como tener descripciones de las imágenes en su contexto, brindar versiones digitales de los artículos en vez de documentos escaneados o contar con una transcripción de un video, benefician particularmente a aquellos alumnos con algún tipo de discapacidad, pero también a todo el curso en general. Por ejemplo, “una imagen con una descripción adecuada no solo le permite a alguien con dificultades visuales entender lo que está en ella, también permite a todos los estudiantes comprender mejor cómo la imagen se adapta al contexto, o un video con subtítulos no solo le permite a una persona con dificultades auditivas comprender lo que se dice, también le permite a todos los estudiantes acceder fácilmente a secciones particulares del mismo”, dice Matthijs.

Por eso mismo, Matthijs insiste en que es necesario contar con una perspectiva más amplia del concepto. “Debemos alejarnos de vincular, exclusivamente, la accesibilidad con la discapacidad. Frecuentemente, los instructores usan la creencia de que no tienen estudiantes con discapacidades en su clase como una excusa para no tener que preocuparse por la accesibilidad. En primer lugar, tener una discapacidad no es una pregunta de ‘sí’ o ‘no’ y existen muchas personas con discapacidades ocultas, pero, sobre todo, la accesibilidad no es lo mismo que brindar acceso a la gente con discapacidades. La accesibilidad se trata de brindar mejor acceso a todos y mejorar la calidad de la experiencia sin distinción”.

La educación es un derecho humano esencial y asegurarse que todos tengan acceso a ella es parte del mismo. Así que la accesibilidad no debe verse como algo opcional.

Desde dos perspectivas

Según su vasta experiencia en la materia, existen para Matthijs dos ángulos esenciales para diseñar sistemas de gestión de aprendizaje que sean más accesibles. El primero hace referencia al diseño del sistema y su interfaz en sí, el segundo, sin embargo, se refiere al uso que el educador le da y a los contenidos de sus cursos. “Esa es la parte más importante y a la vez el mayor problema”, dice, sobre todo porque el proveedor del sistema tiene mucho menos control sobre los contenidos educativos que, a la vez, son lo que más importa a quienes toman un curso.

Es en este punto en donde adquiere relevancia una de las principales características de Ally, la de poder comunicar de manera efectiva a los instructores las fallas en accesibilidad de sus contenidos y, sobre todo, la forma en que estos pueden mejorar. “crear un contenido más accesible se trata, más que todo, de seguir una serie de directrices, lograr que los instructores y los diseñadores del contenido los conozcan es nuestro primer desafío”, menciona.

Con la accesibilidad como uno de sus pilares, el equipo de Fronteer se esfuerza por crear, en sus propias palabras, experiencias educativas que sean “increíbles”. Para ellos, no se trata de una fórmula, sino más bien de una serie de factores que parten de su conocimiento pero también del contexto en el que trabajan y sobre todo, de trascender las apariencias “no es solo crear algo que visualmente sea bonito”, dice Matthijs y agrega: “Se trata de crear una experiencia que sea comprensible y agradable, y de evitar una ‘visión de túnel’ asegurándose de tener en cuenta todo el contexto del usuario”, algo que justifica su amplia mirada a la accesibilidad, como una prioridad de toda experiencia educativa.

Para más informat¡ción visite http://www.ally.ac

*Fotos por: AFP Chris Ratcliffe