Por: Christina Gómez Echavarría

Baltimore, Estados Unidos.

Hoy en día, el desarrollo de los productos es un trabajo que supone grandes desafíos. Las empresas tienen que mantenerse al tanto de las diferentes tendencias, actualizar su software e innovar, mientras cientos de miles de personas tratan de hacer exactamente lo mismo. A esto se dedica Kris Stokking con Moodle, el LMS más usado del mundo en Moodlerooms, la división de código abierto de Blackboard. Moodlerooms ofrece una gran variedad de servicios a sus clientes y Kris, en su calidad de director de desarrollo de productos, se compromete a seguir innovando y a ofrecerle al mercado internacional una gran variedad de servicios, para que Moodlerooms pueda seguir posicionándose en la comunidad del e-learning.

Su trabajo consiste en supervisar las plataformas Moodlerooms de Blackboard. Moodlerooms es el proveedor más grande de Moodle en el mercado y en el mundo. Su objetivo desde el principio fue: “Queríamos construir una plataforma de código abierto porque queríamos trabajar con la comunidad del código abierto”, explica Kris. Esto es una parte fundamental de su trabajo, porque implica integrarse con la comunidad externa para permitirle colaborar e influir en los proyectos futuros. Sin embargo, no quisieron parecerse a los demás productos de código abierto, que le permiten al cliente una libertad total sin garantizarle calidad, y es por eso que Moodlerooms ha ganado un reconocimiento tan importante.

Con Moodlerooms cualquier persona del mundo puede realizar un aporte con base en su propia experiencia. Kris explica que muchos docentes que han usado Moodlerooms durante un tiempo tienen necesidades específicas que posiblemente no se ofrecen en el catálogo de plugins. Un plugin es parecido a un app para un teléfono celular, son funciones que se descargan y que cambian la manera en que Moodlerooms se usa. El personal de Moodlerooms o un usuario externo los puede crear y muchos profesores y usuarios han aprendido a escribir código específicamente para poder crear plugins.

Al principio, se aceptaban todos los plugins. Sin embargo, escribir código es una ciencia y un pequeño error puede implicar que un plugin no funcione o hacer que otras funciones de Moodlerooms dejen de operar. Con el fin de evitar esto y de seguir garantizándoles a sus clientes la calidad prometida, el personal de Moodlerooms estableció un proceso de revisión de códigos, de manera que cuando alguien presenta un plugin, un desarrollador de Moodle que lleva más de cinco años trabajando con el software examina el código con el fin de verificar si efectivamente funcionará o si contiene errores. Al terminar esta revisión, si el plugin necesita arreglos, se pone en contacto con el cliente para que este los ejecute; y si no, el plugin se sube a la base de datos para que cualquier persona lo pueda descargar y utilizar.

Moodlerooms fue el primer socio de Moodle que publicó pautas para la revisión de códigos, y hoy están siendo utilizadas en múltiples sectores del código abierto. Moodlerooms ha avanzado tanto con esta garantía de calidad que su principal desarrollador, Mark Nielsen, ha creado un plugin específico para que hoy no sea necesario que un ser humano revise un código para determinar si funciona, porque el programa lo hace automáticamente y señala los errores, si los hay. Las pautas están siendo usadas como si fueran un estándar de facto con respecto a lo aceptable en una plataforma virtual.

Pero aunque sea ahora una máquina la que señala los errores en el código, son los cincuenta colaboradores del equipo de Kris quienes mantienen el compromiso de calidad con sus clientes. Kris recuerda la época cuando tenía a su cargo un equipo muy pequeño y si se presentaba un problema con el sistema o con el servidor alguien podía voltearse y preguntarle al colega sentado detrás qué estaba pasando o en qué estaba trabajando. Hoy su equipo está repartido en todo el mundo y tiene que contar con herramientas de mensajería instantánea para comunicarse.

Kris ha introducido un ‘encuentro’ diario, en el que los ingenieros y el personal de administración se reúnen para averiguar qué está ocurriendo, qué se está creando en desarrollo de productos, qué fallas se han reportado y cómo arreglar ciertos problemas. Cuando hay un producto nuevo, implementan un programa de capacitación para que todos sepan cómo usarlo.

Cuando surge un problema, y como Moodlerooms es un proveedor en la nube, cuentan con monitores externos completamente integrados que validan constantemente que los sitios estén funcionando. Si no, una alarma alerta a cualquier ingeniero que esté de turno las 24 horas del día en algún lugar del mundo, para que busque una solución que permita que el sitio funcione de nuevo.

Kris dice que lo bueno de Moodlerooms radica no sólo en su disponibilidad sino que como proveedor de SaaS (Software como Servicio, por sus siglas en inglés) le ofrece al cliente todo lo que necesita: hosting, consultoría y soporte. Adicionalmente, le da la opción de crear su propio plugin, para así contar con un servicio más personalizado. Esta, dice Kris, es la parte más maravillosa de la empresa donde trabaja, porque fue precisamente el objetivo que se estableció desde el principio: llevar el e-learning a las masas.

*Kris Stokking, Director de Desarrollo de Productos para Moodlerooms en Blackboard.

*Foto por: AFP  Yuri Gripas