Por: Christina Gómez Echavarría

Baltimore, MD, Estados Unidos

Para los estudiantes universitarios de hoy, ‘no tradicional’ es la nueva normalidad.

De acuerdo con el Departamento de Educación, los estudiantes universitarios no tradicionales (mayores de 25 años, con empleos por lo menos de medio tiempo y/o manteniendo una familia propia) representan más del 65% de la población estudiantil universitaria de Estados Unidos.

Por ello, el modelo tradicional de la educación superior (en el campus y con clases presenciales) no coincide bien con los horarios apretados de los estudiantes no tradicionales. Mientras el crecimiento del aprendizaje en línea y de otras tecnologías educativas ha permitido a las instituciones entregar programas más flexibles, el costo sigue siendo uno de los principales obstáculos para los estudiantes no tradicionales, y muchas veces les impide terminar, o inclusive comenzar, un programa de grado.

“93% de las universidades cobran lo mismo o más por los cursos en línea que por la educación presencial, aún cuando el costo de entrega es menor”.

Burck_SmithEsta situación inspiró a Straighter Line, una comunidad no tradicional de aprendizaje en línea para estudiantes no tradicionales. Fundada en 2008, ofrece cursos universitarios de educación general a costo reducido, como Economía 101, Psicología 101, Contabilidad 101 y muchos otros. A Burck Smith, fundador y director ejecutivo de Straighter Line, se le ocurrió originalmente la idea en la década de los noventa cuando estaba estudiando una maestría en Harvard, época en que el aprendizaje en línea se encontraba todavía en pañales. Sabía que si la tecnología de la educación pudiera evolucionar y alcanzar un nivel de aceptación específica, sería posible entregar programas de manera mucho más fácil y a menor costo. Sin embargo, de acuerdo con Smith, a pesar del crecimiento y de la aceptación de la educación en línea, “93% de las universidades cobran lo mismo o más por los cursos en línea que por la educación presencial, aún cuando el costo de entrega es menor”.

Este modelo no solo reduce los costos típicos de las clases preliminares, sino que permite a los estudiantes ahorrar tiempo y terminar los cursos a su propio ritmo o en su propio horario. “Hemos visto datos que demuestran que los estudiantes que vienen de nosotros logran un nivel mucho más alto que el estudiante de pregrado promedio”, dice Smith. “En parte, es porque tenemos unos programas maravillosos, y lo digo con mucho orgullo, pero también es porque cuando los estudiantes utilizan nuestros cursos, están poniéndose a prueba antes de participar en un programa universitario completo. Básicamente, están demostrando que van a ser estudiantes exitosos con más probabilidades de conseguir sus metas”.

Smith dice que las estadísticas también ratifican su enfoque, porque los índices de graduación para los estudiantes de programas no tradicionales en línea (similares a los de Straighter Line) son más altos que para los estudiantes que no los usan. Los niveles de éxito más altos se atribuyen a la flexibilidad de los programas, que les da a los estudiantes la oportunidad de ganarse la vida y/o mantener a una familia y estudiar en su tiempo libre.

Para las universidades, son muy atractivas las mejores tasas de retención de programas y de graduaciones, razón por la cual Straighter Line ha podido asociarse con más de 100 universidades que les permiten a los estudiantes transferir sus créditos al programa de grado que quieren. “Straighter Line también puede ser un destino de referencia para aquellas universidades que han perdido contacto con los estudiantes”, dice Smith. “Muchas universidades tienen estudiantes que se presentaron pero no se matricularon, o que se matricularon pero no lograron terminar su carrera, y de esta manera pueden ponerse en contacto con ellos, decirles que tomen un par de cursos con StraighterLine y después regresar y esperar que reciban sus diplomas”.

No fue fácil para Straighter Line al principio, porque fue muy polémica la idea de que se pudiera recibir cursos de nivel universitario por la décima parte del precio y después utilizarlos en las universidades. “Construimos nuestros cursos al igual que lo haría cualquier otra universidad,”, dice Smith. “Cuando la gente nos criticaba, era una insinuación indirecta de que nuestros cursos eran de una calidad más baja, pero no es así. Además, el mercado se ha evolucionado. En 2012, cuando los MOOC se hicieron ampliamente disponibles, la gente empezó a entender que los programas en línea son realmente una opción válida”.

En cuanto a la tecnología se refiere, Smith no afirma haber hecho ningún avance enorme, sino que usó la tecnología existente y la transformó. “En el campo de la educación, nos inclinamos a buscar una solución sencilla e inmediata de la tecnología para cambiar las estructuras”, dice Smith. “Pero al igual que en cualquier otra industria, la tecnología es pujante únicamente cuando se acompaña de nuevos modelos de negocio. De manera que cuando empezamos, nos dimos cuenta de que no necesitábamos ninguna tecnología nueva, simplemente era cuestión de insertar la tecnología existente en un nuevo modelo de negocio. Aprovechamos lo mejor de lo que estaba por ahí: empresas de tutoría en línea. Utilizamos Moodlerooms porque son una gran plataforma de fuente abierta en la cual podemos realizar nuestros propios ajustes; la integramos con servicios de supervisión, y transmitimos las clases en forma de videos o de podcast.

Su objetivo principal es ayudar a los estudiantes a graduarse con habilidades comerciales y a ahorrar dinero, y evitar que se unan 40% de los estudiantes de hoy que no terminan su carrera y cargan con una deuda muy grande, sin la recompensa de un grado. “Las opciones de bajo riesgo como Straighter Line representan una oportunidad para lograrlo”, dice Smith, “porque los estudiantes están más seguros de su propio éxito futuro y en última instancia, podemos ver subir los índices de éxito y bajar la deuda, que es muy emocionante”.

*Burck Smith – CEO & fundador de Straighter Line