Por: Germán L. Rojas

Bogotá, Colombia

El mercado de dispositivos móviles en el mundo crece día tras día impulsado por una guerra de gigantes que luchan incansablemente utilizando como armamento mejoras en calidad, reducción de precios y aumentos de usabilidad, sus batallas se condensan principalmente en dos frentes: el hardware y el software, ambos, decorados con anuncios publicitarios que pretenden mostrar su gran fortaleza sustentando su estabilidad y calidad a través del tiempo.

En el caso del hardware, nuestros gigantes tienen una batalla muy reñida y la victoria en este caso requiere un cambio muy radical. Dicho cambio debe apostarle a una nueva tecnología que tiene como riesgo el rechazo por parte del público. Por esta razón y por lo costoso que es invertir en innovaciones del hardware, el software se convierte en el frente más activo, en el que se busca que el sistema operativo sea más usable, completo, agradable y sobre todo atractivo para el usuario. El sistema operativo sin duda es una de las mejores razones que tiene un consumidor para escoger un dispositivo móvil y junto a este van ligadas fuertemente las aplicaciones desarrolladas entorno a él, estas generan otro impacto importante en la experiencia como usuario.

Como es bien sabido, los sistemas operativos tienen por defecto aplicaciones propias básicas, como un calendario, una calculadora, un reproductor de música, entre otras, pero aunque éstas sean utilizadas frecuentemente por el usuario no cambian mucho la perspectiva que éste tiene de un sistema operativo u otro. Por el contrario, las aplicaciones que realmente marcan la diferencia son las que le permiten al usuario agilizar procesos, facilitar sus actividades comunes o entretenerlo. Curiosamente, la mayoría de estas aplicaciones son desarrolladas por terceros y típicamente son implementadas para los sistemas operativos más utilizados, así que mientras los gigantes luchan tenazmente, su crecimiento en la batalla facilita e incentiva la creación de estas.

Las aplicaciones móviles cada vez son más demandadas y están generando una nueva visión tecnológica, donde la información no sólo puede ser consultada de forma inmediata sino que además se retroalimenta constantemente con sus usuarios activos, logrando así que literalmente tengamos en todo momento la información al alcance de la mano. Asimismo, las aplicaciones móviles son muy útiles para generar contenidos de e-learning adaptados a dispositivos como tabletas y smartphones, revolucionando así la experiencia de aprendizaje.

El futuro de este mercado está en el desarrollo de aplicaciones orientadas al servicio, que permitan al usuario tener confianza ante un proceso que lo requiera y a su vez mejore la calidad del mismo, sin olvidar en ningún momento que la aplicación debe crecer junto con los gigantes y debe estar preparada para implementarse en nuevos competidores potenciales, así que ¿por qué no desarrollarlas?.

Por: Germán L. Rojas Muñoz, líder de desarrollo.

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