Por: Pablo Claver

Bogotá, Colombia

Si nos preguntamos ¿cuántas veces hemos recibido un curso de capacitación y no nos ha gustado? o ¿cuántas veces hemos recibido un curso de capacitación y el curso estaba bien, pero no hemos puesto en práctica lo aprendido y todo vuelve a ser igual que antes de recibir la capacitación? o ¿cuántas veces archivamos la documentación que nos dan en el curso y no la volvemos a abrir en la vida, quedando para siempre en el archivador?

Si a esto le sumamos que muchas veces tenemos buenos propósitos, igual que cuando empezamos una dieta o a ir a un gimnasio, pero a la tercera o cuarta vez ya nos olvidamos y volvemos a nuestro día a día, hace que nos cuestionemos muchas veces si ir o mandar a alguien a un curso valdrá la pena o si recibirá “más de lo mismo”.

Después de casi 20 años dedicándome a la capacitación ejecutiva, primero como empresario en España y Portugal y en estos momentos en Colombia y Perú, he visto que estos son los grandes males que tiene la capacitación ejecutiva, tanto presencial como virtual cuando queremos formar a alguien en habilidades. Los cursos pueden estar muy bien planteados e impartidos, pero luego los efectos son nulos o casi nulos.

Muchos cursos de habilidades en Gestión del tiempo, en Coaching, en Ventas, en Motivación a equipos, en Liderazgo, etc,  tienen poco efecto a mediano y largo plazo. No tenemos la varita mágica ni la fórmula magistral para decir cómo se pueden hacer cursos que si tengan impacto en las personas que lo reciben y hagan que lo que aprenden lo pongan en práctica. Pero al menos si que estamos probando algo diferente, que impacta y se pone en práctica.

La capacitación bajo la metodología Story Training (capacitar contando historias) puede conseguir como por arte de magia que el alumno si ponga en práctica lo que le explican en el curso. Puesto que, los protagonistas de los cursos, son personas comunes y corrientes, como nosotros, que antes tenían problemas en gestión del tiempo, en motivar a sus colaboradores,  en sus ventas, o en sus equipos y que al hacer un curso donde al protagonista de la historia le ocurre lo mismo que a nosotros, hace que nos veamos reflejados y le prestemos atención. A partir de ahí tan solo tenemos que ver como nuestro protagonista va mejorando sus habilidades, utilizando diferentes técnicas, que nosotros al ver que a él le funcionan, también lo intentaremos hacer de la misma forma. Nos estamos formando por efecto “imitación”.

Así, vamos conociendo cómo implementar técnicas, que nos pueden ayudar a ser mejores profesionalmente. Además, este tipo de cursos, cuenta, lo que muchas veces no se dice en la capacitación: “el cómo lo hago en mi puesto de trabajo”. Siendo así,  solo nos quedaría, para que no se quede en buenos propósitos, el explicarles cómo cambiar los hábitos adquiridos, para empezar a utilizar como una práctica lo que nos han enseñado.

Es difícil cambiar los hábitos, pero hay técnicas que podemos utilizar. Por ejemplo, si yo quiero utilizar la técnica que he visto en el curso de “Cómo hacer reuniones eficaces y efectivas”, no vale que siga la técnica en una o tres reuniones sino en todas las que haga para que lo convierta en un hábito. Para ello, basta con que nos pongamos como meta, el hacerlo 21 veces seguidas (la técnica que queramos convertir en hábito). Si a la sexta vez volvemos a hacerlo como antes, tendremos que empezar de cero nuevamente, hasta conseguir hacerlo veintiuna veces seguidas. A partir de la 22, el objetivo se ha conseguido. De esta manera, lo haremos como nos decían en el curso.

Por Pablo Claver: Dtor. General Demos Group Colombia y Perú. Si algún lector quiere probar un curso virtual en habilidades totalmente gratis, tan solo debe solicitarlo en www.nivel7.net.

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