Por: Erika Rincón

Bogotá, Colombia

1. Vivir en 1990, cuando era necesario comprar servidores y aparatos de infraestructura para instalar su plataforma de e-learning, sobre todo “por seguridad”.

2. El síndrome de Bob Esponja (o Mickey Mouse si es mayor de 35): Pensar que consiste en contratar la creación de cursos que son animaciones “bonitas”, “dinámicas” e “interactivas”, sin considerar los objetivos de negocio, el contexto, las audiencias, cargos, competencias y en últimas la implementación de los planes de desarrollo.

3. Cuando cree que Web 2.0 viene en un CD que no le ha llegado: Pensar en e-learning únicamente de forma sincrónica, como una plataforma de video-conferencias y chats en tiempo real y sin aprovechar las ventajas de la interacción asincrónica que provee Internet.

4. Haber dado click siempre en “Sí, Acepto”, y “Next” sin detenerse a mirar: Contratar proveedores que solo revenden licencias de plataforma o suscripciones como una fórmula mágica, sin construir una solución adecuada para la organización. Cuando usted compra una licencia está pagando por un derecho de uso de un software por un tiempo, nada más.

5. Pensar que está dirigiendo una película: Utilizando un gran grupo de trabajo únicamente para el lanzamiento inicial, sin integrarlo como un proceso o capacidad dentro de la organización.

6. Comprar en combo promocional, “Por la compra de un ERP doble con queso le obsequiamos su solución de e-learning”: Contratar con jugadores de oportunidad desenfocados, quienes ofrecen plataformas contables, ERPs o similares e incluyen un “modulo” de e-learning.

7. Ínfulas de inventor: No respetar estándares mundiales como SCORM o TIN CAN API, lo que hará imposible la migración e interoperabilidad en el futuro.

8. La improvisación es apreciada en el Jazz, no tanto en e-learning: No tener personal certificado en el uso de herramientas y conocimientos en e-learning, y no hacer una gestión adecuada hace que el proyecto muera con el tiempo.

9. No haber alcanzado a usar Internet en la universidad: Pensar que un LMS es solo para escenarios virtuales, cuando realmente sirve para administrar el aprendizaje en una organización incluyendo sesiones presenciales y virtuales.

10. El mecánico de garaje: Hacer personalizaciones artesanales de las herramientas que no permiten su actualización adecuada.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.