Por: Erika Rincón

Bogotá, Colombia

Si el entendimiento que tiene el público acerca de Computación en la nube o Cloud computing es confuso, no lo es menos el de los profesionales en TIC. A la fecha la búsqueda en Google de este par de palabras clave en Español arroja artículos de expertos que describen las típicas aproximaciones como “colaboración entre alumnos”, “interacción entre profesores y estudiantes” y toda la moda impulsada por las redes sociales(facebook, twitter etc), con las que todavía queda por ver un verdadero ejemplo de enseñanza o aprendizaje. Toda esta introducción, en contraste, porque quiero hablar de algo muy concreto: Cloud computing para la infraestructura de educación.

La demanda de recursos computacionales sobre la infraestructura de educación, es decir, todo el poder de servidores y aplicaciones para hacer evaluaciones, registrar notas, certificados, descargar contenido, administrar horarios y en general todas las tareas académicas y académico-administrativas; tienen las características ideales para implementarse en computación en la nube, estos recursos necesitan ser elásticos, de alta disponibilidad y con un costo por unidad de computación muy bajo.

Elásticos porque en educación particularmente, la demanda de recursos tiene picos muy marcados en momentos puntuales y cortos de los ciclos académicos, al inicio, en evaluaciones, cierres de semestre etc. Esto significa que la capacidad de estos servidores (recursos de computación) está desperdiciada en los demás momentos, dinero ocioso durante la mayor parte del año.

De alta disponibilidad porque así como en este momento cuando en un banco no hay sistemas de información es como si no hubiera banco, en la educación superior sucede lo mismo, sea porque no hay LMS (sistema de administración de aprendizaje, comúnmente en las universidades “la plataforma”), porque no hay SIS (Sistema de información de estudiantes) o porque no hay website. Y no solo hay que considerar que estos servicios deben estar disponibles si no que además deben tener un desempeño adecuado desde cualquier parte del mundo. La educación ya no es un negocio local.

Con un costo por unidad de computación bajo. Este punto se explica solo y tiene que ver con el foco del negocio. No es la labor de una universidad operar infraestructuras y centros de datos sofisticados, y entre más personas y recursos desenfocados duelen más esos costos.

Creo que la oportunidad que tienen los departamentos de IT de las universidades es inmensa al migrar su infraestructura a Cloud Computing, pero a Cloud Computing de verdad como el de Amazon Web Services (AWS), no en soluciones locales de alquiler de datacenters disfrazadas de computación en la nube con virtualización. Para hacerlo, los diferentes proveedores visionarios de esta tecnología cuentan con partners locales con la experiencia adecuada como Nivel Siete, con quienes es posible migrar aplicaciones progresivamente y suscribir acuerdos de niveles de servicio exigentes según las necesidades de cada aplicación

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