Por: Erika Rincón

Bogotá, Colombia

Hace algo más de una década, los principios promulgados por el software libre eran revolucionarios e incluso polarizaban opiniones entre quienes conocían de tecnología y software respecto al futuro de la industria misma. Sin embargo, como casi siempre ocurre con todas las revoluciones: Ni el software libre se tomó el planeta, ni el software propietario puede tampoco desconocer el impacto que este primero tiene en la industria.

En 2012, el software libre y más específicamente el Open Source, es parte de la vida diaria de las personas, así se den cuenta o no, y pocos fanáticos revolucionarios quedan, y si quedan ya no son tan interesantes como antes. En esta transición a la vida diaria sin embargo, la cruzada por hacer conocer las libertades que hacen al software, software libre y no software gratis fueron muy poco efectivas.

Los transgresores públicos:

En Colombia, no temo equivocarme al decir que la gran mayoría de las personas no conoce los principios básicos de la propiedad intelectual. Pensar además que pueden aplicarlos al mundo virtual parece aún más complicado, y todavía más si sumamos a esto los conceptos delsoftware libre y de código abierto. Las transgresiones en este sentido por parte del público no relacionado con tecnología o con software son comprensibles en la medida en la que estos hechos no tocan la rutina o la vida de las personas con la suficiente frecuencia o severidad como en el caso de otras culturas.

Lo que puede preocupar mucho es como, muchas compañías que se hacen llamar expertas en software y sus servicios relacionados, usan de forma indiscriminada marcas de software (logos, nombres, etc,) sin tener permiso alguno para usarlas y aún peor para explotarlas comercialmente. Estos transgresores además, dejan prueba escrita en sus sitios web a la vista de todo el mundo.

La marca tiene derechos distintos al software:

Para explicarlo mejor tomemos el ejemplo de Moodle:

El software Moodle está licenciado bajo varias versiones de la licencia GPL, lo que otorga varias libertades respecto a su uso, distribución, modificación, etc. Pero en el caso de la marca Moodle, la licencia protege y restringe estrictamente el uso de la marca a quienes tienen permiso explícito por parte de Moodle Pty Ltd., su único dueño. Este permiso comercialmente por ejemplo, solo lo tienen los Moodle Partners, como Nivel Siete y Moodle Pty. Ltd.

¿Por qué?

En este caso por ejemplo, los Moodle Partners como Nivel Siete, contribuyen un porcentaje fijo al proyecto de Moodle por todos y cada uno de los productos y servicios relacionados. Es decir, los Moodle Partners somos el brazo comercial de Moodle y fuente mayoritaria de ingresos. Sin embargo solo es necesario buscar en Google la palabra clave “moodle Colombia” para apreciar una galería completa y a la vista de todos de usos ilegales de la marca. Este caso se extiende a países como Perú, Venezuela, Chile, Costa Rica, en fin, podríamos decir que a todo Latinoamérica.

Estoy seguro de que existen casos similares para otros tipos de software, y si usted señor lector ha llegado hasta el final de este blog, con este tema tan específico solo me queda pedirle el favor de difundir el tema en la medida de lo posible y tenerlo presente para su trabajo y otras industrias. Si usted por otra parte, está considerando adquirir servicios de Moodle, es importante que sepa reconocer al falsificador del proveedor legítimo.

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